Nuestra Historia

Tradición napolitana, pasión mediterránea.

Nápoles · Italia

El Alma de Nápoles

Horno de leña napolitano tradicional

La pizza nació en las calles de Nápoles hace más de doscientos años, no en los palacios ni en los grandes restaurantes, sino entre las manos humildes de los pizzaioli que amasaban al amanecer para alimentar a una ciudad que despertaba hambrienta. Era comida popular, directa, sin pretensiones: masa estirada sobre piedra caliente, tomate recién triturado, un hilo de aceite. La primera Margherita, según cuenta la leyenda, fue creada en 1889 para la reina homónima de Italia, con los colores de la bandera: rojo del tomate, blanco de la mozzarella, verde de la albahaca.

Durante el siglo XX, los emigrantes napolitanos llevaron su tradición a América, a Argentina, a toda Europa. Pero en Nápoles, los maestros pizzaioli resistieron: la Vera Pizza Napoletana tiene sus propias reglas, sus propias horas de fermentación, su propio grosor de corteza, su temperatura exacta de cocción. En 1984 se fundó la Associazione Verace Pizza Napoletana para proteger ese legado. No es solo una receta: es un patrimonio de la humanidad reconocido por la UNESCO en 2017.

Hoy, en un mundo de comida rápida y entregas en treinta minutos, defender la pizza auténtica es casi un acto de resistencia cultural. Requiere tiempo, requiere harina tipo 00, requiere tomates que crecen en la tierra volcánica del Vesubio, requiere un horno que alcanza los cuatrocientos ochenta grados y un pizzaiolo que sabe exactamente cuándo sacar la pizza: ni un segundo antes, ni uno después.

Giuseppe Ferrante – Fundador de Don Geppeto

Giuseppe Ferrante

Fondatore · Don Geppeto · 1987

El Hombre Detrás del Horno

Giuseppe Ferrante nació en 1952 en el barrio napolitano de Quartieri Spagnoli, donde las calles son tan estrechas que el sol solo entra en verano y el olor a pizza impregna los adoquines desde el alba. Su padre era pizzaiolo, y su abuelo antes que él. A los doce años, Giuseppe ya estiraba la masa en la pizzeria familiar.

En 1985, con treinta y tres años y un sueño más grande que su barrio, Giuseppe llegó a Barcelona con una maleta, una receta guardada de memoria y las manos curtidas de años frente al horno. Dos años después, en 1987, abría Don Geppeto en el barrio del Fort Pienc, con cuatro mesas, un horno de leña construido por él mismo con piedras traídas del Vesubio, y la convicción de que Barcelona merecía conocer la pizza de verdad.

Treinta y ocho años después, Giuseppe todavía viene cada mañana a revisar la masa. Dice que una pizza te habla si sabes escucharla: el sonido al estirarla, el color al salir del horno, el aroma que llena el local. Su hijo Marco y su nieta Sofia trabajan ya en la pizzeria. La tradición continúa.

"Una pizza te habla si sabes escucharla."